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OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA EN ESCENARIOS DE PANDEMIA


El P. Wilhelmus Agato después de un año en que el COVID-19 ha afectado a todo el mundo, incluyendo a la ciudad de Torreón, se volvió a reunir a la escucha y reflexión de la Palabra de Dios con el grupo denominado “De Lety”.

Cada miércoles a las 6 de la tarde en la calle Melodías de la ciudad de Torreón, Coah. (territorio perteneciente a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, que atienden los Misioneros Claretianos), la señora Lety y su hermana Verónica desde hace más de 20 años convocan a los vecinos al estudio y reflexión de la Palabra de Dios y a la oración. Se puede decir que este es un grupo de lectura popular de la Biblia en donde comparten sus historias, sus penurias y esperanzas iluminadas siempre con la Palabra de Dios.     

Esta dinámica grupal nos recuerda a las primeras comunidades cristianas que se reunían a la escucha de la Palabra de Dios (cfr. Hch 2, 42). Este grupo ha sido semillero de valores en muchos jóvenes y niños, ahora ya adultos, que en su momento también se sentaron en un banco o en una silla y fueron formados por la Palabra de Dios.

Este grupo es muy singular, ya que desde sus inicios ha estado conformado por adultos, jóvenes, adolescentes y niños. Y ha sido un pilar de fe y esperanza en muchos momentos en la vida de los vecinos, incluyendo los tiempos tan difíciles de inseguridad y de narcotráfico que vivió la ciudad de Torreón.

Y ahora, en escenarios de pandemia, con cubrebocas, gel antibacterial y sanitizando en la manera de sus posibilidades un espacio en la calle, colocan al centro la Biblia y alrededor sus sillas, y vuelven a reunirse para que la Palabra de Dios siga reanimando su cotidianidad.

Como Oyentes y Servidores de la Palabra compartimos algunas frases de los miembros de este grupo, como un aliciente ante el COVID-19: “El sufrimiento y la desesperanza solo tienen sentido desde la persona de Jesús y sus enseñanzas”. “Esta enfermedad la debemos de ver como una enseñanza y un descanso para la tierra y recordar que en el libro del Génesis Dios le encarga al hombre y a la mujer el cuidado de la tierra, por lo cual debemos de cuidar la ecología”.

“Es muy difícil estar en un hospital enfermo de COVID, algunos sufren más que otros, pero cuando se tiene fe, la Palabra de Dios es lo que lo mantiene a uno con mucha esperanza”. “Esta pandemia hizo que se distanciaran las familias, porque alguno de sus familiares estaba contagiado, era desesperante acercar la comida al familiar y dejarla solo en la puerta, sin poder ver al ser querido; pero la Palabra de Dios nos ha enseñado que en los tiempos de mayor dificultad Dios nunca deja a su pueblo”.

Por su parte, el P. Wilhelmus Agato compartió al grupo que la Palabra de Dios es la fortaleza para el creyente en toda circunstancia. Que esta pandemia directa o indirectamente a todos nos ha afectado. Que a veces no hay palabra humana para dar consuelo o apoyo a las personas que han sufrido ante el COVID-19. Y que la respuesta que se puede dar es solo a través de las lágrimas solidarias, de la fe y de la Palabra de Dios.

Como Oyentes y Servidores de la Palabra en escenarios de pandemia debemos de ser anunciadores de esperanza; valorar e impulsar el protagonismo del laico/laica y ser solidarios con los caídos en el camino.

 

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